Cuentos infantiles con marionetas para ver en familia: siete muñecos —una mariquita, una brujita, un erizo, un búho, un conejo, una ardilla y un conejito— cuentan, en 4 minutos y 40 segundos, ocho momentos de las aventuras de la bruja Pamplinas. Son fragmentos de los dos primeros libros de la colección «Las mágicas aventuras de la bruja Pamplinas», de Sergio Luz, publicada por Editorial Pimpiliana, editorial infantil de Madrid.
Dale al enlace y descubre por qué la llaman Pamplinas, qué ocurre cuando un aldeano vuela sin escoba y por qué una tarta puede hacerte cantar.
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¿Qué son estos vídeos?
Son ocho vídeos breves, de entre 20 y 50 segundos cada uno, en los que marionetas de peluche cuentan, como testigos, un momento de un cuento de la bruja Pamplinas. Están en español, con subtítulos, y se pueden ver juntos o por separado.
Los ocho fragmentos, uno por uno
¿Qué cuenta cada fragmento?
¿Por qué la llaman Pamplinas?
La mariquita explica por qué a la bruja Rosalinda de Riosín la llaman Pamplinas: por sus despistes, y porque sin sus gafas no ve tres en un burro. Una vez le habló a un jarrón creyendo que era Luf, y otra vez confundió dos pociones y los aldeanos acabaron con ramilletes de flores en la cabeza.
¡Un hombre volando!
La brujita cuenta, entre risas, que un aldeano volaba por los aires sin escoba mientras otros lo perseguían con cazamariposas gigantes, como si fuera una mariposa. Seguro que la bruja Pamplinas tiene algo que ver en el asunto.
El hombrecito de chocolate
El erizo repite lo que le contó su amigo Milkifú: el chocolate del desayuno se convirtió en un hombrecito que salió corriendo y gritando «¡Socorro, que me quieren comer!».
Trucos de limpieza
El búho explica, por boca de su amiga Luf, cómo limpia la bruja Pamplinas el caldero después de cada poción: una varita mágica, cepillos, jabón, agua, música y un conjuro, mientras todos bailan entre burbujas multicolores.
La tarta que hace cantar
El conejo oyó cantar a Milkifú cerca de la casa de la bruja Pamplinas. El motivo: Pamplinas le había dado un trozo de su tarta de cerezas, tan buena que te hace cantar de gusto.
Torbellino de mariposas
Imagina que cruzas un riachuelo por un tronco cubierto de hojas de colores y, de repente, las hojas echan a volar: son mariposas que te acarician con sus alas. Eso les sucedió a la bruja Pamplinas y a Luf.
Lee la entrada completa de este fragmento.
No me toques las narices
La ardilla cuenta cómo Pamplinas, recogiendo bayas en un paseo, tiró de una baya rosada que era en realidad la nariz de un topo. El topo, enfadado, protestó: su nariz no se come.
Milkifú y la sábana voladora
El conejito se asomó a la ventana de la casa de la bruja y vio a Milkifú volando agarrado a una sábana, a Pamplinas sobre una colcha como si fuera una alfombra mágica y almohadas chocando como coches de choque aéreos. ¡Y Pamplinas proponiendo una pelea de almohadas!
Preguntas frecuentes
¿Quién es la bruja Pamplinas?
Es la protagonista de «Las mágicas aventuras de la bruja Pamplinas», una colección de cuentos infantiles ilustrados de Editorial Pimpiliana, editorial infantil de Madrid (España). Es buena, despistada, alegre, alocada y poderosa. Su nombre es Rosalinda de Riosín, pero todos la llaman Pamplinas por sus despistes.
¿Quiénes son Milkifú y Luf?
Milkifú es el gato de la bruja Pamplinas, perezoso y dormilón. Luf es su lechuza, fiel, simpática y vivaracha. Los dos aparecen en varios de los fragmentos.
¿Para qué edad son estos cuentos?
Los cuentos de la colección están pensados para niños de 5 a 12 años y para leer en familia o en el aula. Los fragmentos son muy breves, por lo que funcionan como un primer contacto con los personajes.
¿De qué libros salen los fragmentos?
De los dos primeros libros de la colección, de Sergio Luz y con ilustraciones de Begoña Monge Moreno:
«Los árboles del plof» (libro 1, ISBN 978-84-126190-0-3) y
«Dragón en apuros» (libro 2, ISBN 978-84-126190-1-0).
¿Cómo se han hecho estos vídeos?
Las marionetas son muñecos de peluche reales. Guion de Ana Arnaiz Kompanietz, voces de Ana Arnaiz Kompanietz (mariquita y brujitas) y Rafael Nieto Carlier (erizo, búho, conejo, ardilla y conejito), y realización de Rafael Nieto Carlier. El fondo ilustrado y la edición de los vídeos se han hecho con ayuda de IA, Claude (Anthropic).
¿Dónde se pueden comprar los libros?
En la web de la editorial, pimpilianaeditorial.com, y en librerías. Para Latinoamérica, también en la plataforma de Bibliomanager, que trabaja con librerías con la impresión bajo demanada.
¿Cómo aprovechar estos vídeos en casa o en el aula?
Algunas ideas: ver un fragmento y pedir a los niños que adivinen qué pasó antes o después; inventar un conjuro de limpieza como el del búho; o hablar con humor sobre los despistes y sobre respetar lo que es de cada uno, como la nariz del topo. Hay más recursos en
Para profesores y padres.
Créditos
- ✍️ Guion: Ana Arnaiz Kompanietz
- 🎙️ Voces: Ana Arnaiz Kompanietz y Rafael Nieto Carlier
- 🎬 Realización: Rafael Nieto Carlier
- 🎨 Ilustraciones de los libros: Begoña Monge Moreno
- 🤖 Fondo y edición de los vídeos con ayuda de IA, Claude (Anthropic)
Lee los cuentos completos
Si te han gustado los fragmentos, descubre las historias enteras:
Conoce a todos los protagonistas en
Personajes de la bruja Pamplinas y ve más vídeos de marionetas en Instagram:
@sergioluz.5.
Texto de los fragmentos
Pincha aquí para leer la transcripción completa de los ocho vídeos
¿Por qué la llaman Pamplinas? «¿Sabéis por qué a la bruja Rosalinda de Riosín la llaman la bruja Pamplinas? Pues porque no paran de pasarle cosas raras por sus despistes y, sin sus gafas, no ve tres en un burro. Una vez le habló a un jarrón creyendo que era Luf. En otra ocasión, confundió la poción de floración con la de crecepelo, y los aldeanos que la tomaron lucieron unos ramilletes de flores en sus cabezas. ¿Os imagináis? ¡Jarrones de flores andantes por todas partes! ¡Qué cosas!»
¡Un hombre volando! «¡No os lo podréis creer! ¡Un aldeano volando por los aires y sin escoba! Otros persiguiéndole con cazamariposas gigantes. A ver si lo atrapaban… Como si fuese una mariposa… Ja-ja-ja… ¡Menudo alboroto! Seguro que la bruja Pamplinas tiene algo que ver en el asunto… ¡Es que no para! ¡Qué graciosa es!»
El hombrecito de chocolate. «Mi amigo Milkifú me cuenta unas historias que no me las acabo de creer: ¿Qué pensaríais si os dijeran que el chocolate del desayuno se convirtió en un hombrecito que salió corriendo y gritando: “¡Socorro, que me quieren comer!”? ¡Increíble, ¿verdad?!»
Trucos de limpieza. «Mi amiga Luf me ha contado cómo limpia la bruja Pamplinas el caldero después de cada poción. Cójase una varita mágica, un par de cepillos, jabón y agua. Para llevar un ritmo alegre, música. Se agita la varita. Se pronuncia un conjuro. Los cepillos frotan y tú bailas entre burbujas multicolores. ¡Así se puede! ¡Qué chollo! ¡Qué alegría!»
La tarta que hace cantar. «El otro día estuve brincando cerca de la casa de la bruja Pamplinas y oí a Milkifú cantando feliz: Miau-miau-miau-mia… ¿Y sabéis por qué? Pues resulta que la bruja Pamplinas le dio un trozo de su tarta de cerezas, que es tan buena que te hace cantar de gusto. ¡Yo también quiero un trozo, por favor! ¡Yo también quiero cantar de gusto!»
Torbellino de mariposas. «Imaginaros que cruzáis un riachuelo por un tronco atravesado. El tronco está cubierto por mil hojas de todos los colores y…, de repente, las hojas se ponen en movimiento y vuelan a vuestro alrededor. Y es que son mariposas, que os acarician suavemente con sus delicadas alas y os sumergen en un torbellino de colores. Pues es lo que les sucedió a la bruja Pamplinas y a Luf. ¡Qué belleza! ¡Qué felices estaban!»
No me toques las narices. «¡No os lo podéis imaginar! El topo estaba tan tranquilo cerca de un arbusto y una bruja despistada, por algo la llaman Pamplinas, tiró y tiró de su rosada nariz creyendo que era una baya. ¡Vaya! ¡Vaya! El topo, enfadado, gritó: ¡Juelta bis barices! (¡Suelta mis narices!, dicho con la nariz tapada). La bruja le soltó. Yo apoyo al topo. Y estaréis de acuerdo conmigo: ¡Uno tiene su dignidad! ¡No se le pueden tocar a uno las narices así! ¡La nariz de uno es suya y no se come!»
Milkifú y la sábana voladora. «El otro día me asomé por la ventana de la casa de la bruja Pamplinas. ¡Qué espectáculo! Milkifú volaba agarrado a una sábana cerca del techo. ¡Menuda cara de susto! ¡Con lo comodón que es! Y Pamplinas, disfrutando como una niña, volando sobre una colcha como si fuera una alfombra mágica. Las almohadas flotaban por el aire y chocaban con ellos como coches de choque aéreos… Y Pamplinas proponiendo una pelea de almohadas… ¡Qué cosas se le ocurren! ¡Qué locura!»
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