Descripción
La bruja Pamplinas es buena, despistada, alegre, alocada y poderosa. Corre sorprendentes y divertidas aventuras junto a su gato Milkifú, perezoso y dormilón, y a su fiel lechuza Luf, simpática y vivaracha.
En este libro podrás disfrutar de tres mágicas aventuras con: la extravagante cabra Cuchufleta; Tim, un niño fantasma encantador, y sus revoltosos vecinos; y un mercadillo tocado por la magia de la bruja Pamplinas. ¡Qué cosas le pasan!
En la casa encantada
La bruja Pamplinas acude a la llamada de una voz quejicosa, que podría ser la de un niño. La oye en sus sueños. Alguien la necesita. Alguien está en apuros. ¿Quién es? Nuestra bruja sabe que vive en una casa en lo alto de una solitaria colina, rodeada de grises brumas. La encontrará gracias al Dedo Señalador. ¿Qué pasará luego?
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La cabra cuchufleta no puede meditar
¡Ay, ay, ay! ¡Pobre Cuchufleta! No puede meditar porque de tanto pensar le ha crecido un gran chichón y le duele a rabiar. No es nada sorprendente pues nuestra excéntrica cabra piensa dándose cabezazos contra las rocas.
Cuchufleta ha intentado resolver su problema siguiendo los consejos de unas moscas, de un asno, de un chorlito, de un duende muy simpático… ¡Qué remedios tan peculiares le sugieren! ¡Qué cosas le pasan a la cabra Cuchufleta por hacer caso a cualquiera! Pero seguro que la bruja Pamplinas logrará ayudarla…
Es un cuento muy apropiado para hablar con los niños y las niñas sobre el riesgo de la toma de sustancias perjudiciales para la salud.
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El mercadillo de trueques
A la bruja Pamplinas le gusta mucho el mercadillo de trueques que se celebra en el pueblo vecino. Suele intercambiar sus pócimas por cosas que necesita. En esta ocasión, quiere renovar el servicio de té. En la tetera han crecido extrañas plantas de té, que dan flores redondas, blancas y brillantes, que se inflan y estallan esparciendo azúcar glasé.
También necesita una escoba para barrer porque la vieja se partió al chocar contra la puerta. Asimismo le hace falta un atizador para la chimenea. El que tenía antes se fue volando muy contento. Gritaba jubiloso: “¡Por fin libre! ¡Adiós! ¡Adiós a todos!”
Por su parte, la casa le pide a la bruja Pamplinas paja nueva. Y no es de extrañar: tanta explosión, tanto géiser verde gelatinoso, el viento huracanado y otros innumerables accidentes han estropeado su tejado de paja.
¿Qué sucederá en el mercadillo de trueques? ¿Encontrará nuestra bruja todo lo que necesita? ¿Qué ofrecerá a cambio?
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